“Todos eran mis hijos” es una obra de Arthur Miller ambientada en Estados Unidos, en los años de posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una familia aparentemente feliz. Poco a poco vamos descubriendo que no todo es tan perfecto y que hay pasado bastante trágico. Además de esto, plantea cuestiones que afectan al ámbito familiar y social de cualquier individuo en cualquier contexto.En febrero de este año, pude ir al Teatro-Circo de Cartagena ver "Todos eran mi hijos" una obra bastante interesante y que despertó la curiosidad a algunos de mis compañeros y la mía, cuando la trabajamos en clase. La verdad, es que nunca imaginamos que podríamos ver esa puesta en escena. El fondo Dibujaba un bosque en tres dimensiones que a primera vista nos impactó mucho, había un porche al estilo americano que simulaba la puerta del jardín de la casa y césped por todo el suelo; era increíble.
La iluminación también estuvo muy bien porque simulaba el espesor de la niebla del bosque, no era el típico foco que alumbra a los actores para que se les vea y punto. Quizás, es único fallo que tuvieron fue no poner micrófonos a los actores ya que en bastantes ocasiones no se les escuchaba bien.
Para el montaje, contaron con actores bastante importantes como Carlos Hipólito, Gloria Muñoz o Manuela Velasco. El personaje de la madre (Gloria Muñoz) fue el más sorprendente ya que leído no tenia tanta fuerza y dramatismo como puesto en escena.
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